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Las pautas oncológicas 2026 de la AAHA tienen como objetivo actualizar los diagnósticos, la estadificación, las prioridades de tratamiento y los flujos de trabajo del equipo para ayudar a las clínicas de atención primaria a detectar, estadificar y controlar el cáncer, preservando al mismo tiempo la calidad de vida del paciente.

 

El cáncer es una de las principales causas de enfermedad y muerte en perros y gatos mayores, afectando aproximadamente al 50% de los perros y al 30% de los gatos mayores de 10 años. Las Guías Oncológicas 2026 de la Asociación Americana de Hospitales de Animales (AAHA) sintetizan la evidencia actual y el consenso de expertos en recomendaciones prácticas para el equipo de atención primaria, desde el diagnóstico y la estadificación hasta las opciones de tratamiento, los cuidados de apoyo, los factores desencadenantes de derivación y el sufrimiento.

 

A continuación, les presento algunas conclusiones clave:

 

  • Establezca un diagnóstico definitivo antes de planificar el tratamiento.

La AAHA enfatiza que un diagnóstico citológico o histopatológico es necesario para determinar el pronóstico y guiar el tratamiento. Cuando la aspiración con aguja fina no sea concluyente o se requiera información adicional (por ejemplo, el grado del tumor), se debe realizar una biopsia e histopatología en lugar de asumir el comportamiento del tumor.

Muchas pruebas de detección de cáncer veterinario se comercializan con el objetivo declarado de ayudar a detectar y tratar el cáncer de forma temprana. Evaluar la eficacia de estas pruebas requiere comprender los valores predictivos positivos y negativos y cómo la prevalencia de la enfermedad afecta a dichos valores. Se están realizando estudios sobre algunas de estas pruebas con la esperanza de identificar formas más precisas y exactas de aprovecharlas en beneficio de los pacientes. Han surgido dos nuevos tipos de pruebas diseñadas para ayudar en el diagnóstico y tratamiento del cáncer:

  • Biopsia líquida: Estos análisis de sangre u orina detectan sustancias que pueden utilizarse como biomarcadores y están diseñados para diagnosticar, detectar o monitorizar el cáncer.
  • Perfiles de medicina personalizada/de precisión: Estos análisis de muestras de sangre y tumores utilizan diversas formas de perfil tumoral biológico, cuyo objetivo es identificar los tratamientos a los que el tumor podría ser más susceptible.

 

  • Utilizar la estadificación para orientar la intención y el momento del tratamiento

La estadificación va más allá de la clasificación local vs. metastásica. Aclara la intención del tratamiento (curativo vs. paliativo) e identifica las imágenes y la evaluación ganglionar adecuadas. La AAHA proporciona listas de verificación de estadificación específicas para cada tumor y recomienda imágenes torácicas, ecografía abdominal y citología o biopsia de ganglios linfáticos regionales según corresponda.

  • Enfocar la quimioterapia en la calidad de vida

El objetivo principal de la terapia sistémica en oncología veterinaria es mantener la mejor calidad de vida posible mientras se controla la enfermedad. La mayoría de los protocolos de quimioterapia veterinaria suelen ser bien tolerados. Los eventos adversos suelen ser manejables cuando los médicos y los propietarios los anticipan y los monitorean adecuadamente.

Educar a los propietarios de forma proactiva sobre la probabilidad de cambios en el apetito durante la quimioterapia y proporcionar estrategias de manejo concretas. Abordar la pérdida de apetito de forma temprana ayuda a las mascotas a seguir los planes de tratamiento recomendados y mejora el bienestar general durante la terapia.

  • Evaluar cuidadosamente los nuevos fármacos y productos biológicos.

Las directrices enfatizan la importancia de comprender los riesgos, los beneficios, el costo y el estado regulatorio de las terapias novedosas (como los inhibidores de moléculas pequeñas, los anticuerpos monoclonales y otros productos biológicos). Los médicos no deben adoptar nuevos agentes sin revisar la evidencia disponible, el estado de registro y los requisitos de monitoreo.

  • Integrar la atención de apoyo y sintomática desde el diagnóstico.

La atención de apoyo (nutrición, manejo del dolor, antieméticos, manejo de heridas e infecciones, y apoyo psicosocial para los dueños) es fundamental y comienza desde el diagnóstico. La AAHA proporciona listas de verificación de detección y tratamiento destinadas a mantener la función y el bienestar durante la terapia y la supervivencia. Al iniciar la atención sintomática, se debe evaluar exhaustivamente la presencia de comorbilidades que puedan alterar la elección del fármaco, la dosis o el pronóstico. Esto garantiza que las medidas de apoyo realmente mejoren la calidad de vida en lugar de causar daños.

  • Optimizar el rol del equipo veterinario

Los técnicos y otros miembros del equipo desempeñan un papel fundamental en los flujos de trabajo oncológicos, incluyendo la evaluación inicial, el seguimiento del peso y el apetito, la puntuación del dolor, la educación del paciente, la capacitación en administración de medicamentos y la documentación. Los puntos de control estandarizados para los técnicos mejoran la detección temprana de complicaciones y apoyan la toma de decisiones para una mejor calidad de vida.

  • Saber cuándo derivar y cómo colaborar

La AAHA describe claramente los factores desencadenantes de la derivación: estadificación compleja que requiere imágenes avanzadas, cirugía especializada, administración de protocolos sistémicos avanzados o al sopesar la intención curativa frente a la paliativa. Una buena relación con los pacientes que derivan y unas notas concisas de transferencia de atención agilizan las transiciones y pueden mejorar los resultados.

  • Adoptar un seguimiento postratamiento estructurado

Se recomiendan calendarios de seguimiento específicos para cada tumor y un seguimiento estandarizado (examen físico, imágenes y análisis de laboratorio) para detectar de forma temprana la recurrencia o los efectos tardíos del tratamiento. La integración de estos calendarios en el software de gestión clínica reduce el riesgo de perder pacientes durante el seguimiento.

Las guías de oncología AAHA de 2026 para perros y gatos enfatizan que un diagnóstico de cáncer debe ser el «comienzo, no el final» de un recorrido clínico, y que los equipos de atención primaria son cruciales para obtener resultados positivos a través de una intervención temprana.