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El mercado de la oncología veterinaria ha experimentado una transformación radical en los últimos 20 años y son diversos los factores han influido en el costo de la atención oncológica veterinaria para perros y gatos: entre el aumento de los costos, la exposición de la medicina veterinaria especializada, los tratamientos aprobados por la FDA que conllevan a precios más elevados, la inflación, entre otros. Mientras tanto, la medicina veterinaria sigue siendo un sector más predominantemente de pago directo por parte de los clientes ya que los seguros para mascotas se están consolidando lentamente en el mercado actual.

En este artículo redacto información general sobre la evolución del mercado de la oncología veterinaria en las últimas dos décadas y analizo los factores clave que afectan actualmente al sector para plantear posibles soluciones para garantizar su sostenibilidad a futuro.

 

Tendencias en la especialidad de oncología veterinaria

La especialidad de oncología veterinaria ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos 30 años. Se organizó como especialidad a finales de la década de 1980; en donde el número de oncólogos certificados por el Colegio Estadounidense de Medicina Interna Veterinaria (ACVIM) ha aumentado de 16 en el año 1990 a 600 en el 2024 (Figura 1). Esto representa una tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC) de aproximadamente el 11.25 % y refleja una tendencia positiva en el acceso a la atención médica para animales de compañía con cáncer.

Anteriormente, los oncólogos ejercían únicamente en centros académicos, pero ahora incluso en mercados más pequeños hay oncólogos. A pesar de este crecimiento sostenido y sólido, aún existe una importante necesidad insatisfecha en el mercado. Solo la bolsa de trabajo de ACVIM ofrece más de 100 vacantes actuales para oncólogos en Estados Unidos y Canadá al año, mientras que solo se incorporan entre 35 a 40 profesionales nuevos en oncología, lo que significa que la oferta no satisface la demanda.

Figura 1. Tendencia de crecimiento de oncólogos certificados por el ACVIM y la AVMA. ACVIM = Colegio Estadounidense de Medicina Interna Veterinaria; CAGR = tasa de crecimiento anual compuesto.

 

En los últimos años, Latinoamérica ha experimentado un aumento notable en el número de clínicas veterinarias especializadas que incorporan la oncología dentro de su cartera de servicios. Impulsadas por la mayor expectativa de vida de las mascotas, la humanización del vínculo con los animales y el acceso progresivo a tecnologías diagnósticas más avanzadas, estas clínicas están evolucionando desde prácticas generales hacia centros con áreas dedicadas exclusivamente al diagnóstico y manejo del cáncer.

Países como Chile, México, Argentina, Colombia y Perú ya muestran un ecosistema creciente de hospitales veterinarios que integran oncología junto con especialidades como cardiología, neurología y medicina interna. Este crecimiento no solo amplía las opciones terapéuticas disponibles, sino que también evidencia el surgimiento de un mercado más maduro y preparado para asumir tratamientos complejos que hace apenas una década eran poco accesibles en la región.

 

Análisis económico del mercado de la oncología veterinaria

Si bien los datos precisos sobre la incidencia de cáncer en oncología veterinaria son actualmente muy limitados, se estima que 1 de cada 4 perros, el 50 % de los perros mayores de 10 años y 1 de cada 5 gatos desarrollarán cáncer. Con una población estimada de 89,7 millones de perros y 59,8 millones de gatos solo en Estados Unidos para el 2024 y si estas estimaciones son mínimamente precisas, el mercado de la oncología veterinaria seguirá creciendo. Los principales factores que impulsan este mercado son:

  • La mejora en la atención preventiva general que se traduce en una mayor esperanza de vida para perros y gatos, lo que aumenta la probabilidad de que desarrollen cáncer en algún momento.
  • 7 de cada 10 dueños de mascotas consideran a sus animales como parte de la familia y desean las mejores opciones de tratamiento para ellos, por lo que están dispuestos a invertir en cuidados que mejoren su calidad de vida y les permitan pasar más tiempo con sus mascotas.
  • Las expectativas son cada vez mayores: los dueños de mascotas esperan una atención similar a la que recibirían ellos mismos.
  • Ciertas razas de perros populares, como los golden retrievers, los bóxers y los boyeros de Berna, tienen mayor predisposición a desarrollar diversos tipos de cáncer.

Según Grand View Research, el mercado específicamente latinoamericano de oncología veterinaria fue de USD 65,1 millones en 2024, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) proyectada de 10,9 % entre 2025 y 2030 y se espera que para 2030 alcance aproximadamente USD 121 millones en la región. Esto significa que la oncología veterinaria latinoamericana representa una fracción creciente del mercado global veterinario.

Las estimaciones del tamaño del mercado de la oncología veterinaria son igualmente limitadas y varían según la metodología empleada, oscilando entre 260 millones y 1180 millones de dólares. La mayoría de estas estimaciones se centra en los tratamientos en lugar de los ingresos de las clínicas y se ven aún más complicadas debido a que un gran volumen de quimioterapéuticos utilizados son genéricos de uso humano.

Todas estas estimaciones coinciden en la previsión de un sólido crecimiento anual sostenido de aproximadamente el 11 % que considera el período 2028-2033. El mercado estadounidense es el principal impulsor de estas valoraciones. Entre los mercados clave de la Unión Europea se encuentran el Reino Unido, Alemania y Francia. Asimismo, es probable que exista una gran oportunidad de crecimiento en la región de Asia-Pacífico.

 

Aspectos económicos de la práctica oncológica veterinaria

Dado que numerosos indicadores apuntan al crecimiento continuo del mercado de la oncología veterinaria, es necesario abordar importantes desafíos para que este crecimiento sea sostenible.

 

Aumento del costo de la atención

El continuo aumento del costo de la atención oncológica veterinaria se puede atribuir a diversos factores, entre ellos el costo de los diagnósticos y tratamientos avanzados, la disponibilidad y el creciente uso de terapias aprobadas por la FDA frente a los medicamentos genéricos para humano, que suelen ser más económicos, la mercantilización de la medicina veterinaria especializada y los consiguientes aumentos de precios, así como la inflación. La necesidad de auxiliares veterinarios aumentó en un 25 % entre 2016 y 2022, lo que contribuye al incremento del costo de este tipo de atención veterinaria.

 

Número limitado de mascotas aseguradas

Se estima que solo el 3,69 % de las mascotas en Estados Unidos están aseguradas; de estas, el 78,6 % son perros y el 21,4 % son gatos. Si bien estas cifras han aumentado en los últimos 10 años, la medicina veterinaria sigue siendo un mercado predominantemente de pago directo o pago por consulta o tratamiento, lo que limita su expansión. De hecho, uno de cada cuatro dueños de mascotas afirma que un gasto médico inesperado en su mascota ya les supone una carga financiera.

 

Mercado fragmentado

Un estudio de 2015 sobre el mercado interno estadounidense realizado por HealthforAnimals reveló que, en promedio, se requieren 6.5 años y 22.5 millones de dólares para lanzar al mercado un nuevo fármaco para animales de compañía al desarrollar un medicamento con un nuevo ingrediente activo. A menos que un tratamiento tenga probabilidades de ser utilizado en múltiples tipos de cáncer o presente una eficacia excepcional con efectos adversos manejables, será difícil tener éxito en el actual mercado de pacientes que pagan desde su propio bolsillo.

 

 

Precios limitantes para los dueños de mascotas

Los tratamientos multimodales, junto con el aumento general de los costos, incrementan rápidamente el costo de la atención para los pacientes y hacen que el tratamiento sea inaccesible para muchos dueños de mascotas.

En una encuesta realizada a oncólogos certificados por el ACVIM (136 encuestados, equivalentes al 25% de los oncólogos veterinarios), la gran mayoría (83%) indicó que el costo era el mayor obstáculo para que los clientes buscaran tratamiento oncológico para sus mascotas.

Esto, considerando que al preguntarles sobre la cantidad máxima que sus clientes generalmente están dispuestos a gastar en el tratamiento oncológico de sus mascotas, el 43% indicó que el rango era de $10,000 a $15,000, mientras que el 35% indicó que el rango era de $5,000 a $10,000.

Si bien en el mercado peruano y latinoamericano no tenemos estudios, a modo de comparación, el 36% de los oncólogos en USA, indicó que el costo de un tratamiento de quimioterapia CHOP de 15 semanas para el linfoma en su clínica oscilaba entre $7,500 y $10,000, y el 28% indicó que oscilaba entre $10,000 y $12,500.

 

Camino hacia un futuro sostenible

¿Cómo podemos avanzar hacia un futuro sostenible en la oncología veterinaria? Si bien la respuesta es compleja y deberá adaptarse a medida que el mercado y la industria evolucionen, aquí presentamos algunos factores a considerar.

 

Ampliación del acceso a la atención

El acceso a la atención debe ampliarse tanto a nivel logístico como financiero. Esto implica aumentar el número de oncólogos certificados o especializados para cubrir la demanda, así como facilitar a los clientes el acceso a las opciones de tratamiento disponibles.

Este último aspecto es probablemente el más complejo. Probablemente requerirá una mayor educación y la adopción de seguros para mascotas, junto con estrategias de precios innovadoras por parte de las clínicas y el sector. Un componente importante también implica que los veterinarios de atención primaria se sientan cómodos brindando más tratamientos oncológicos en sus propias clínicas y que cuenten con terapias asequibles con un perfil de efectos adversos manejable.

 

Número de nuevos diplomados

Es necesario fortalecer la red de profesionales en oncología veterinaria. Necesitamos un mecanismo de colaboración para apoyar a las instituciones académicas en esta misión.  Aunque la demanda por diagnósticos tempranos y tratamientos avanzados crece año tras año, el número de veterinarios con formación formal en oncología sigue siendo limitado en la mayoría de países latinoamericanos.

Asimismo, técnicas como la inmunoterapia, electro quimioterapia, radioterapia o la genómica aplicada aún no están ampliamente disponibles fuera de algunos centros de referencia. Esta brecha formativa y tecnológica no solo reduce las opciones terapéuticas para los pacientes, sino que también limita la capacidad de las clínicas y universidades para responder a un mercado en expansión.

Invertir en capacitación, certificaciones y adopción de tecnologías especializadas es esencial para elevar el estándar de la práctica y garantizar que los servicios oncológicos sean realmente sostenibles y de alto impacto.

 

Resumen: Trabajando juntos de forma proactiva, podemos empezar a abordar algunos de estos desafíos, que ya están afectando y seguirán afectando a nuestra profesión y, en particular, a la especialidad de oncología.

El propósito de este artículo no es dar todas las respuestas, sino principalmente iniciar estas conversaciones difíciles pero importantes. La realidad es que la mayoría de las mascotas diagnosticadas con cáncer no consultarán a un especialista y facilitar que haya más opciones de tratamiento disponibles para los veterinarios de atención primaria y brindarles el conocimiento y la confianza necesarios para ofrecer dicho tratamiento será fundamental en los próximos años.

A pesar del crecimiento acelerado de la oncología veterinaria en Latinoamérica, existe una brecha crítica que limita la toma de decisiones estratégicas: la falta de datos sistemáticos sobre los costos reales de atención oncológica en mascotas. Ni clínicas privadas ni instituciones públicas publican de forma consistente información sobre el precio de consultas especializadas, protocolos de quimioterapia, terapias avanzadas o diagnósticos.

Esta ausencia de métricas confiables dificulta la planificación financiera de los centros veterinarios, la proyección de inversiones en nuevas tecnologías y la construcción de modelos de negocio sostenibles. En un mercado que demanda cada vez más servicios de alta complejidad, operar sin datos claros implica asumir riesgos innecesarios y limita la capacidad de ofrecer tratamientos accesibles y predictibles para los tutores de mascotas.